Gestión de colas
Cortex calcula en tiempo real la afluencia, la situación en caja y la capacidad disponible y planifica puestos adicionales en el momento justo.
Automatiza tu flujo
Cortex mantiene el flujo en caja en movimiento antes de que la espera cueste la venta. Cuánto cuestan esos minutos lo ha medido la investigación en retail.
Caja 1
3 min
Caja 2
4 min
Caja 3
1 min
Caja 4
cerrada
Analizando esperas · 3 min
Tiempo de espera
Espera máxima
Tasa de abandono
Rendimiento por caja
Tasa de intervención
Cuello de botella
Cada minuto de espera en caja inmoviliza poder de compra que ya está en el carro y, en caso de duda, lo abona a la competencia. La capacidad de una zona de cajas depende del número de puestos abiertos, del tiempo de procesamiento por ticket y de la asistencia que requieren el autopago y el mostrador de atención. La demanda depende de la afluencia que acaba de entrar por la puerta. Entre ambas magnitudes hay una franja de tiempo, y esa franja decide las ventas de la siguiente media hora. La caja es el punto más estrecho del retail.
La experiencia sirve en esta franja hasta el momento en que coinciden varios eventos, un autobús lleno ante la puerta, una promoción en el segundo pasillo, una pausa en el plan. A partir de ahí, el tiempo de reacción determina el resultado, y el tiempo de reacción es una magnitud que se puede gestionar.
Un puesto de autopago solo cuenta como capacidad cuando hay asistencia disponible. Así, la tasa de intervención se convierte en una magnitud de capacidad y la ratio de asistencia en la verdadera palanca de la zona; el autopago replantea el cálculo.
Previsión
Cortex lee los puntos de conteo en la entrada, los recorridos por la sala de ventas y el ritmo de las cajas en la misma retícula temporal. De estas magnitudes surge la carga esperada por zona de cajas, calculada con la antelación que en la práctica requiere abrir un puesto. La previsión indica así dos cosas, el momento en que se rompe el tiempo de espera objetivo y la capacidad que lo absorbe.
El pico del mediodía de un formato urbano se comporta de otra manera que la mañana del sábado en la periferia, y la misma afluencia genera distintos tiempos de procesamiento según la cesta. Cortex mantiene este patrón como modelo de la ubicación y lo afina cada semana en la que coinciden la evolución medida y la esperada; cada ubicación tiene el suyo.
Acción
Cortex indica la zona de cajas, la franja horaria y el motivo y presenta la tarea al rol que puede ejecutarla; una previsión surte efecto en el momento en que genera una tarea. Tras el pico, la medida devuelve la capacidad al plan, de modo que la dotación del día mantiene su estructura.
Cada propuesta lleva su justificación, su autor y su momento, y cada aprobación queda registrada como proceso; la aprobación en sí queda en manos de la operación. Así, junto al efecto operativo, queda un rastro sólido que resiste auditorías y certificaciones.
Impacto
Cortex compara la evolución real con la previsión sin intervención y evalúa la medida por su resultado. De esta evaluación surge la regla para la siguiente situación comparable, y de la suma de las reglas surge el sello de una empresa que domina sus picos.
La central ve qué ubicación tiene bajo control sus tiempos de espera, qué medida se puede repetir y dónde falta capacidad de forma estructural. El tiempo de espera pasa así de ser una magnitud de experiencia a una métrica gestionada que se puede planificar, comparar y mejorar en toda la red.